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Halitosis: amígdalas como responsables del mal aliento

La halitosis, conocida comúnmente como mal aliento, es un problema que afecta a un cuarto de la población mundial en algún momento de su vida y que tiene la misma prevalencia en ambos sexos. Se trata de un problema serio para aquella persona que lo sufre, ya que afecta tanto a su vida social como a su vida laboral.

A su vez, la halitosis consume una amplia cantidad de recursos a la hora de buscar posibles soluciones o tratamientos, especialmente en las mujeres, que afrontan este problema con un grado de preocupación superior al de los hombres.

Se puede afirmar que más de un 80% de los casos tienen su origen en la cavidad oral, y se debe a la paulatina descomposición de detritus por parte de la flora microbiana. De esta forma, se liberan compuestos sulfurados, que son la principal causa del mal olor.

Del tratamiento de la halitosis no cabe destacar demasiado, basta con mantener una higiene oral excelente con visitas periódicas al dentista, así como una hidratación correcta y llevar una dieta sana y equilibrada. A la hora de mantener la higiene oral, se debe llevar a cabo un cepillado vigoroso tanto en las encías como en la lengua, especialmente en el tercio posterior de esta.

Causas de la halitosis

Existen diversas causas que pueden provocar o ser responsables del mal olor. Las más habituales son las siguientes:

  • Presencia de bacterias acantonadas en la base de la lengua, siendo la causa más frecuente.
  • Periodontitis o enfermedad en las encías
  • Placa dentaria
  • Sequedad en la boca o xerostomía

A la hora de señalar a los restantes causantes del mal aliento, cabe destacar a que menos del 0.5% está causado por problemas gastrointestinales, un 5% está motivado por alteraciones metabólicas de carácter general, como la insuficiencia renal, hepática, diabetes… El resto, un 10%, se atribuyen a causas en la esfera otorrinolaringológica y en el tracto respiratorio.

La persona que padece halitosis sufre a la hora de enfrentarse a su problema
 

Amígdalas causantes del mal aliento. Posibles tratamientos

Tradicionalmente se ha atribuido a las amígdalas palatinas en torno al 3% de los casos de halitosis. Las amígdalas palatinas están compuestas por tejido linfoideo y epitelio, y su principal función es la de dar una respuesta inmunológica ante la aparición de gérmenes y partículas que entran en contacto con la superficie.

Tienen una estructura con criptas y túneles que se relacionan en los que se da la respuesta inmune, pero en la que también se acumulan bacterias, detritus y restos de comida que favorecen un crecimiento bacteriano que genera mal olor. El ejemplo más claro es la amigdalitis críptica, que produce retención generando piedras conocidas como tonsilolitos.

Diferenciar si la causa del mal olor está causada por las amígdalas es muy difícil, y aunque existen test que pueden orientar al especialista, éstos no son definitivos.

Existe una forma de exploración en la que se exprimen las amígdalas y se pide al paciente o familiar que huela el material y se le pregunta si le recuerda al olor del aliento del paciente.

Para manejar este problema, el tratamiento médico con irrigaciones, enjuagues o con la toma de antibióticos es muy limitado.

Más efectivo es el tratamiento quirúrgico, con la amigdalectomía como tratamiento que mejores resultados obtiene. No obstante, requiere anestesia general, tiene un postoperatorio complicado y tiene complicaciones como las hemorragias.

Existen alternativas novedosas con una buena tasa de éxito:

  • Amigdalotomía por coablación
  • Amigdalotomía por láser
  • Criptolisis por láser
  • Criptolisis por radiofrecuencia

La criptolisis por radiofrecuencia es un tratamiento que hasta la fecha presenta resultados prometedores, y por su rapidez y sencillez es posible que en el futuro se convierta primera elección. Para más información sobre la halitosis o el mal aliento, consultar con un especialista en Otorrinolaringología

Fuente

topdoctors.es