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Poliposis nasal, una enfermedad crónica de la nariz

Los pólipos son unas formaciones en forma de pequeñas bolsas de mucosa, que aparecen en las fosas nasales en el contexto de una rinosinusitis crónica.

En la mayoría de los casos de poliposis nasal el origen es una inflamación crónica de la mucosa. Por ello están en relación con al rinosinusitis alérgica, aunque en ocasiones no detectemos una alergia concreta.

Existen dos tipos de pólipos:

  • Pólipos múltiples: Origen inflamatorio y localizados en ambas fosas nasales.
  • Pólipos solitarios: No tienen origen inflamatorio y aparecen en una de las fosas. El tratamiento es diferente al de los pólipos múltiples.

Síntomas y diagnóstico de una poliposis nasal

Lo más frecuente es que en el contexto de una sinusitis crónica con sensación de congestión nasal, dolor de cabeza, secreción nasal y pérdida de olfato se vea agravada esta sintomatología de forma progresiva.

Los pólipos se detectan explorando las fosas nasales con una cámara, son unas formaciones bastante características en el contexto de una enfermedad inflamatoria nasal ya conocida.

El estudio de extensión de los pólipos, si son pocos y no obstruyen las fosas demasiado, se realiza  en la consulta mediante un fibroscopio u óptica flexible. Si estos obstruyen mucho e imposibilitan una exploración correcta podría ser necesaria la realización de un TAC.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento fundamental de los pólipos nasales es médico. Lo primero que un especialista en Otorrinolaringología debe conocer es el origen y si este se relaciona con alguna alergia concreta.

El tratamiento general de los pólipos nasales incluye los sprays con corticoides, antihistamínicos, antibióticos y hasta los corticoides orales en los casos que no respondan a lo anterior. Generalmente el tratamiento es crónico, ya que la inflamación no desaparece de forma completa y estos pacientes necesitan tratamientos durante largo tiempo de forma periódica.

Empiezan a aparecer fármacos esperanzadores para el tratamiento de las poliposis recidivante que no responden a los tratamiento habituales, como el omalizumab (Xolair©), pero que aún no está aceptado para la indicación exclusiva de poliposis. Hay estudios en marcha que lo validaran con esta indicación en unos años.

Cuando el tratamiento médico no es efectivo y el paciente no consigue controlar los síntomas, se planteará un tratamiento quirúrgico.

La cirugía se realiza con anestesia general, aunque es preciso preparar al paciente los días previos con corticoides orales y nasales. A través de la fosa se van extrayendo los pólipos de forma guiada y controlada con una cámara y un sistema debridador de pólipos que va resecando y aspirando los pólipos desde su raíz. Es importante conseguir limpiar los pólipos al máximo, respetando la mucosa sana,  para que el tratamiento médico vuelva a ser efectivo. Posteriormente se podría dejar un taponamiento nasal 1 o 2 días.

La cirugía en el postoperatorio no excesivamente molesta,  pero serán necesarios los antibióticos y analgésicos. En los días posteriores se realizan limpiezas de la nariz con suero salino y aspiración en la consulta.  Es normal que aparezcan costras durante un tiempo y que la nariz no vuelva a funcionar normal hasta dentro de unas semanas.

Hay que tener en cuenta que el tratamiento quirúrgico de los pólipos nasales no es definitivo, es decir que si no se controla la enfermedad con fármacos es posible que vuelvan a aparecer.

Fuente

topdoctors.es