Síguenos en:
01 (222) 225 1096 / (044) 222 191 9013

¿Es malo dormir con tapones para los oídos?

Su mal uso puedo provocar dolor de cabeza, pero en ocasiones son imprescindibles para conciliar el sueño

Dormir puede ser la experiencia más placentera del mundo cuando el silencio es el único sonido. Pero cuando se tiene la desgracia de sufrir a vecinos energúmenos que celebran fiestas, taconean, dan portazos, hablan a gritos o ponen la radio por todo lo alto, la cosa cambia. En ese caso el momento de descansar en la cama puede ser una auténtica tortura. Además de llamar a la policía, aporrear la puerta del vecino y cantarle las cuarenta, hay otras opciones. Una de ellas son los tapones para los oídos. Odiados por algunas personas, pero un bálsamo para otras. La pregunta que muchos se hacen es si es malo dormir con tapones para los oídos. Vamos a tratar de responderla.

En primer lugar hay que recordar que existen diferentes tipos de tapones para los oídos. Por un lado están los de silicona blanda, los más adecuados para dormir. Se adaptan por completo al canal auditivo y de esta forma crean una especie de barrera hermética que impide que se escuche cualquier ruido. Lo importante es que sea silicona hipoalergénica para evitar alergias.

Los tapones para los oídos de espuma blanda se aprietan con los dedos antes de introducirlos en los oídos y, una vez dentro, se expanden hasta que se ajustan por completo. A veces es complicado colocarlos bien y que, por lo tanto, tengan el efecto deseado.

Por último están los tapones para los oídos de cera. Son totalmente moldeables y bastante cómodos. También son recomendables para dormir, aunque no generan un efecto tan hermético como los de silicona blanda.

Cada persona es un mundo, y habrá quien prefiera los de silicona blanda, otros los de espuma y otros los de cera. A la pregunta de si es malo dormir con tapones en los oídos, la respuesta es que no. Pero siempre que se haga un uso adecuado de ellos. Es decir, en primer lugar hay que tener una higiene estricta de los tapones para evitar infecciones. Lavarlos con agua y jabón de vez en cuando y guardarlos en su correspondiente caja para que no entren en contacto con focos de infección. Además hay que tener muy en cuenta que no tengamos cera acumulada en los oídos. De ser así, el tapón la empujaría provocando que la cera acabe en sitios donde no debe estar. Si al usar los tapones tenemos molestias, debemos interrumpir su uso y acudir al médico de familia. Al mismo tiempo también ha que tener cuidado cuando apoyemos la cabeza en la almohada. En estos casos el tapón se presiona y puede acabar dentro del pabellón auditivo provocando irritaciones.

Fuente: lagacetadesalamanca.es