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La apnea del sueño infantil: causas y tratamiento

La apnea del sueño es un problema muy frecuente en los niños. Las causas de la apnea del sueño infantil pueden ser tres: de origen central, de origen obstructivo o mixtas.

Las apneas de causa central tienen su origen en problemas neurológicos, ya que se producen cuando el cerebro no envía el estímulo respiratorio. Son menos frecuentes que las obstructivas y suelen producirse cuando existe una patología neurológica, por ejemplo en niños muy prematuros.

Por su parte, las apneas obstructivas son las más frecuentes en niños y son aquellas en las que alguna estructura de la vía respiratoria obstruye el paso del aire, provocando ronquidos y pausas de apnea. La causa más frecuente en niños es un aumento de tamaño las adenoides o de las amígdalas palatinas.

El crecimiento de estas estructuras puede ser puntual como respuesta a procesos infecciosos, dando lugar a ronquidos, respiración nasal, respiración ruidosa y obstrucción por la noche, que da lugar al SAHOS (Síndrome de apnea e hipopnea obstructiva del sueño). Es poco frecuente que se produzcan por una única causa, pero las patologías nasales también pueden contribuir a la obstrucción respiratoria.

Existe otro factor muy influyente en las apneas obstructivas: la obesidad. Este factor influye determinantemente en estos cuadros, sobre todo cuando se añade a unas amígdalas o adenoides grandes.

¿Se puede prevenir?

El único factor que se puede prevenir es la obesidad. El resto son propios de cada niño y no hay acciones que puedan llevar a cabo los padres para evitar que sus hijos desarrollen un SAHOS. Aun así, se pueden prevenir las complicaciones de estos cuadros, mediante un diagnóstico y tratamiento precoz.

¿Qué tratamientos existen actualmente?

El tratamiento del SAHOS infantil tiene varias partes. Por un lado, se deben seguir las medidas higiénicas y del sueño. Es fundamental evitar la obesidad infantil, no sólo para evitar la apnea del sueño, sino también para el futuro del niño.

También es fundamental la higiene del sueño: los niños han de recibir una “educación” del sueño, es decir, tener unos horarios más o menos fijos, dormir en un entorno adecuado (silencioso y sin luces), evitando alimentos estimulantes por la noche y evitando exposición a pantallas antes de dormirse.

Por otro lado, existe el tratamiento médico, que se utiliza en casos leves, con hipertrofia adenoidea, hipertrofia de cornetes. En estos casos, se ha visto que los tratamientos prolongados con determinados corticoides intranasales pueden mejorar los síntomas.

En algunos casos, la obstrucción se puede producir a causa de malformaciones dentales o posturales de la lengua. En estos casos, se debe iniciar un tratamiento con ortodoncia para corregir los problemas bucales que producen la obstrucción.

En casos moderados de apneas, el tratamiento a seguir es quirúrgico. Las cirugías sobre las adenoides o amígdalas son el tratamiento más habituales en estos casos. Las amígdalas pueden extirparse del todo o parcialmente.

Cada una de las técnicas quirúrgicas tiene sus ventajas e inconvenientes, por lo que se debe valorar cual es la más conveniente en cada situación. En este sentido, es frecuente realizar estudios del sueño antes de las cirugías para valorar la indicación de cara a la anestesia, ya que los niños con obstrucciones severas tienen tendencia a tener más complicaciones postquirúrgicas.

En casos excepcionales, generalmente en niños con apneas mixtas o centrales, o aquellos con apneas obstructivas severas asociadas a cuadros malformativos, puede llegar a ser necesaria una traqueotomía para evitar complicaciones graves.

¿Qué ocurre si no se tratan a tiempo?

Las secuelas de no tratar a un niño con apneas van a depender de la gravedad de dichas apneas y de si tiene otras enfermedades asociadas. No tratar obstrucciones significativas puede conllevar diferentes alteraciones.

Por un lado, alteraciones en el desarrollo dental, oral y facial, que contribuye a problemas de apneas en adultos por esa misma alteración en el crecimiento facial. La necesidad de ortodoncia, expansores de paladar duro es relativamente frecuente en niños algo más mayores que de pequeños tenían una obstrucción y no fueron tratados.

Por otro lado, alteraciones en el desarrollo cognitivo y aprendizaje. En niños pequeños con SAHOS severo la calidad del sueño se ve muy afectada, por tanto el aprendizaje y el comportamiento se pueden ver alterados.

También se pueden producir alteraciones cardíacas y pulmonares. En casos severos sin tratar o en niños que de base tengan enfermedades cardiopulmonares se puede producir cuadros de hipertensión pulmonar o afectación cardíaca, pero, insisto, se dan raramente, generalmente en niños ya enfermos y en casos severos que no se tratan.

Fuente

topdoctors.es